Historia de terror escolar: El huésped del sótano
El huésped del sótano
El sótano siempre estaba cerrado, pero Bruno encontró una llave oxidada en su casillero.
La puerta cedió con un gemido húmedo y un olor a tierra removida.
Entre las sombras, vio pupitres rotos y cuadernos abiertos como si alguien aún estuviera estudiando allí abajo.
Un cuaderno vibraba suavemente, como si su tapa respirara.
Lo abrió: cada página tenía su propio nombre escrito miles de veces, en diferentes caligrafías.
Las letras empezaron a moverse, formando una frase que no quería leer: “Bajaste tarde. Ya tomé asistencia.”
Un segundo nombre comenzó a escribirse solo, trazo por trazo, detrás del suyo.
Nadie teme a la escuela… hasta que la escuela decide aprender tu nombre.

Comentarios
Publicar un comentario