Historia paranormal: La ventana que nunca se cerraba
La ventana que nunca se cerraba
En el departamento de Lara había una ventana antigua, de marco verde, que siempre amanecía abierta.No importaba cuántas vueltas le diera a la cerradura ni cuántos trapos pusiera para trabarla: al día siguiente, estaba de par en par.
Una noche decidió quedarse despierta. Preparó café, apagó todas las luces y se sentó frente a la ventana, decidida a descubrir qué sucedía.
A las 3:17 de la madrugada, un viento helado recorrió la habitación, pero las cortinas no se movieron.
La ventana, sin embargo, empezó a abrirse lentamente, sin que nadie la tocara.
Lara dio un paso hacia atrás cuando vio algo imposible:
su propio reflejo en el vidrio se quedó quieto… aunque ella seguía moviéndose.
El reflejo levantó la mano, como pidiéndole que se acercara.
Lara retrocedió, pero el reflejo sonrió, y la ventana terminó de abrirse sola, con un crujido que sonó casi como una invitación.
Desde entonces, cada noche a las 3:17, la ventana vuelve a abrirse.
Pero ahora, el reflejo ya no se queda del otro lado del vidrio.
Camina por la habitación, como si fuera el verdadero dueño del lugar.

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